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domingo, 28 de agosto de 2011

Cumpleaños, de César Aira



Muy buena esta novela de César Aira. No es una reflexión sobre la edad sino sobre la creatividad. Más que una narración llena de peripecias, es un relato mínimo, un ensayo lúcido sobre los vericuetos de la vida y la creación.

sábado, 30 de julio de 2011

La Ignorancia, de Milan Kundera


Después de muchos años he vuelto finalmente a leer a Kundera. Frente al exceso verbal, anecdótico más que todo, autores como Kundera prefieren la economía, la contención, el desarrollo del personaje y sus situaciones, lo cual se agradece. Los narradores de Kundera son también “pensadores obsesivos”, y derivan de detalles aparentemente nimios unas reflexiones realmente poderosas. El tema de “La ignorancia” es la decisión de no saber y el espacio gris que eso crea en las sociedades y en sus más insistentes “recordadores”: los emigrados. Situada en París y Praga, en el transcurso de apenas cuatro días, se desarrolla una historia de encuentros y desencuentros personales y, sobre todo, con la memoria y con el arte de no querer recordar. Me ha gustado mucho esta novela, muchísimo.

lunes, 4 de julio de 2011

Estrella Distante, de Roberto Bolaño



Roberto Bolaño crea en esta novela breve un clima donde todo parece insinuado: las relaciones, la historia, el exilio, pero sobre todo El Mal. No es la historia de un poeta menor, como tantos, sino de la perfecta convivencia entre un intelectual y El Mal absoluto, el que implica el asesinato, la traición, el desprecio por la dignidad humana. Tema recurrente, fascinación constante para Bolaño, la historia está narrada desde una distancia que resulta efectiva, pues despoja los hechos de emoción y los deja como una vivencia para ser juzgada desde los esquemas de valores de lector.

sábado, 18 de junio de 2011

El ruido de las cosas al caer


El nuevo premio Alfaguara, "El ruido de las cosas al caer" no es necesariamente un libro sobre el narcotráfico, sino sobre la generación que creció mientras Colombia se mezclaba más y más en ese negocio. Yo dividiría la novela en tres partes. La primera, y más interesante, podría llamarse 'el miedo' y se refiere a ese estado de cosas que sobrepasan la comprensión y hasta las buenas intenciones de una comunidad, donde aparece la gente de a pie totalmente desprovista de modos de actuar y que termina siendo víctima. La segunda, 'los orígenes', es una especie de explicación de la primera. Pierde mucho de la tensión narrativa y quizás debió haber sido más corta, dejando a los personajes en la beneficiosa bruma de lo que se sabe a medias. La última parte es 'una reconciliación', como ponerse finalmente en paz con el pequeño drama personal que se desprende de una gran tragedia colectiva. Muy bien contada, con un estilo transparente, la novela me recuerda, en sus propósitos y en la ejecución de lo que he llamado una primera parte, a la notable novela de Rodrigo Rey Rosa "El cojo bueno". Diría que el libro del guatemalteco es muy superior, principalmente por que se niega a proponer una forma de sanación del trauma más allá de saber lo que personalmente nos ha marcado. "El ruido" va por caminos similares, solo que no se detiene a tiempo y cierra con una vuelta al hogar y con un propósito de redención del protagonista